‘Cyrano Fernández’ cambia las calles de París por las de Caracas

Un ‘Cyrano’ venezolano

‘Cyrano Fernández’ cambia las calles de París por las de Caracas

Sergio Burstein
Especial para Espectáculos
10 de noviembre de 2007

Alberto Arvelo tiene una trayectoria cinematográfica que no suele encontrarse en los directores latinoamericanos de su edad.

Y es que, a sus 41 años, ha dirigido ya seis largometrajes, incluyendo el más reciente, Cyrano Fernández, que se proyecta mañana domingo en el Festival del AFI.

“Es que empecé muy joven”, justifica el realizador venezolano, que hizo su primer largometraje, La canción de la montaña, cuando tenía sólo 17 primaveras en su haber.

“A los 10 años de edad, me regalaron una pequeña cámara de video con la que hacía mis propios trabajos”, recuerda. “Luego desarrollé un guión que le gustó a unas cuantas personas, y ellas me ayudaron a hacer esa película experimental, basada en un cuento de [el autor alemán] Herman Hesse”.

Arvelo atribuye también su productividad al hecho de que se ha encargado siempre de sus propias obras a través de la autogestión, como sucedió con Cine Átomo, una compañía independiente que produjo ya un largometraje y está haciendo el segundo.

“La idea consiste en hacer películas con un equipo técnico conformado sólo por tres personas: un encargado de la imagen, otro del sonido y un director”, explica. “Queremos hacer un cine que se adapte a nuestra realidad económica, pero que cuente con guiones muy poderosos”.

Aunque Cyrano Fernández —que se estrena en febrero en Venezuela— es una gran producción que no se guio por tales normas, continúa el estilo de adaptación de un cineasta que, hasta el momento, ha filmado siempre guiones inspirados en clásicos de la literatura mundial.

Arvelo ha acomodado a la realidad venezolana diversas piezas de escritores famosos, como fue el caso de Miguel de Cervantes en el filme Habana, Havana (2004); de William Shakespeare en Sangrador (1997), y de Edmond Rostand en Cyrano Fernández.

“Creo que llegué al cine por dos caminos: la música —porque formé parte de una orquesta juvenil desde que tenía 9 años hasta que cumplí los 18— y la literatura, ya que me encantaba leer desde muy chico”, asegura.

“Me interesa tocar los grandes arquetipos, pero relacionándolos siempre con nuestro punto de vista”, explica el director. “Quiero llevar estas historias tan conocidas a la vida cotidiana del pueblo latinoamericano”.

Arvelo asegura que la idea de adaptar Cyrano de Bergerac surgió de su determinación de filmar una película dentro de un barrio popular de Caracas, ciudad en la que no había filmado hasta el momento (él es de Mérida, por lo que le llamó siempre más la intención desarrollar historias centradas en el páramo).

“La esencia cultural de América Latina se encuentra ahora en estos lugares”, detalla el cineasta, que nació en el seno de una familia de clase media en la citada ciudad andina.

“Necesitaba una obra que me ayudara a mostrarlo, y encontré que ésta poseía los elementos necesarios, porque además de tener una de las historias más románticas que se han contado jamás, se prestaba para hablar de la violencia que se da permanentemente en estos sitios”, agrega el cineasta.

En palabras del director y guionista, el rodaje —llevado a cabo en el barrio de San Miguel, que es conocido por sus altos índices de criminalidad— transcurrió sin percance alguno, contando con la colaboración entusiasta de los habitantes de la zona.

Para adaptar la obra de Rostand, Arvelo alteró los diálogos originales, con la intención de reflejar el modo en que se habla dentro de los barrios de la capital venezolana, pero tomando también en cuenta que la película iba a ser una coproducción con España —y que no podía abusar por ello de las expresiones locales.

“Los poemas que escribía Cyrano se han mantenido casi completamente iguales, pero ahora llegan hasta Roxana [el interés amoroso del protagonista] a través de medios muy modernos, como los mensajes de texto de los celulares”, comenta Arvelo.

El Cyrano de esta película —un líder local que maneja armas, pero que es también un verdadero poeta— está interpretado por Edgar Ramírez, un actor venezolano que se ha hecho conocido en Hollywood por su participación en producciones como Domino (2005) y The Bourne Ultimatum (2007).

“Conocí a Edgar hace años, cuando se me acercó después de un estreno para darme una cinta de video que tenía escenas que él había hecho en el cine y en la televisión”, dice Arvelo.

“Ahora se está haciendo popular en Hollywood debido a su talento, y creo que Cyrano Fernández le va a hacer mucho bien a su carrera, porque el público de acá podrá darse cuenta de su enorme capacidad como actor”, concluye el entrevistado.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s