Las heridas de Cyrano

Entrevista // Alberto Arvelo, cineasta
Las heridas de Cyrano

“Creo que en el cine venezolano haría falta más sentido de comunidad, apoyarnos; hay mucho más un sentido de rapiña que un sentido de comunidad”, criticó Arvelo (Kisaí Mendoza)

Intento llegar al barrio con un inmenso respeto… Fue un aprendizaje” A la pregunta de si se va para Hollywood, Alberto Arvelo responde: “Ni siquiera para Caracas. Yo me quedo en Mérida”. No obstante, Cyrano Fernández, su más reciente película, debutó en el AFI Fest de Los Ángeles antes de su estreno comercial en Venezuela, el próximo 29 de febrero.

Arvelo piensa que hay que ampliar el mercado del cine venezolano. “Tenemos que hacer como comunidad que nuestras películas se vean afuera, porque nuestro mercado es demasiado pequeño y no permite pagar las películas”, dice.

Mientras eso se logra, el director espera con gran expectativa el día en que el narizón -ahora cara cortada- Cyrano, muestre su mundo al público venezolano. Cyrano Fernández es el mismo Cyrano de Bergerac de Rostand, pero en un barrio caraqueño, con las actuaciones de Edgar Ramírez, Jessika Grau y Pastor Oviedo, entre otros.

-¿Cuáles son los toques distintivos de esta película?

-Creo que uno de los toques distintivos es que justamente es Cyrano de Bergerac, un clásico… Desde allí intento llegar al barrio con un inmenso respeto… El barrio para mí fue un proceso de aprendizaje. Yo no me propuse hacer una película distinta a las demás películas sobre barrios, me propuse hacer mi película y ya, y mi punto de vista evidentemente es distinto, entre otras cosas, porque no vivo en Caracas, tal vez pertenezco a otra generación de cineastas, y ya yo creo que son suficientes puntos como para que la gente se prepare para ver una película distinta.

-¿Por qué cambia la enorme nariz de Cyrano por una cicatriz en la cara?

-Buscando la realidad. La nariz le iba a dar a la película un acento teatral que iba un poco a sacar a la gente, en cambio, la cicatriz es algo más creíble. Además son las heridas de la memoria, del recuerdo, es una metáfora evidentemente… En el último resquicio de nuestra conciencia nos gustaría tener algo de otra persona y esa es la metáfora de Cyrano.

-¿Se imaginaba lo que pasaría con Edgar Ramírez en Hollywood?

-Ojalá yo tuviera ese ojo (risas). Siempre confié a ciegas en el talento, el hambre, las ganas de hacer, la seriedad, la perseverancia y el talento de Edgar. Yo sé que va a llegar a donde quiera, es un actor completo, redondo, el actor que todo director querría tener en sus manos, pero no me imaginaba que iba a ser tan inmenso. Fíjate, yo le di el rol un mes antes de que le propusieran lo de Domino.

-¿Cuál fue la razón real por la que una película producida hace dos años se estrena ahora?

-Yo creo que esos no son valores que la gente considera, la gente quiere emocionarse o no con una película, la gente ve una película para ver cuánto te mueve o cuánto no. Cyrano para mí tuvo complicaciones muy particulares, primero porque fue en coproducción con España… el sonido y mezcla se hicieron allá, queríamos llenar la película de música… Cyrano tiene tres veces más planos que mis películas anteriores, porque es otro ritmo, Cyrano está lleno de acción, por qué, porque el ritmo del barrio está lleno de acción, es rápido, fresco, caribeño; mis otras obras fueron muy andinas.

fuente:eluniversal

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