Entrevista con Alberto Arvelo: “El guión ocupa las 10 primeras prioridades del cine venezolano”

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El venezolano Alberto Arvelo, director de obras como “Una vida y dos mandados”, “Habana, Havana”, “Una casa con vista al mar” y el emotivo documental “Tocar y luchar”, estrenó recientemente en la cartelera nacional “Cyrano Fernández”, producción protagonizada por Edgar Ramírez, Jessika Grau y Pastor Oviedo. Este su más reciente trabajo está igualmente circulando por festivales internacionales, y ha sido merecedora, hace pocas semanas, de un premio por la mejor actuación (para Edgar Ramírez) y del premio del público en el Festival de Málaga. Nuestros compañeros del departamento de prensa del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía, por este motivo, mantuvieron una larga conversación con este cineasta (CNAC), de la que aquí extraemos algunos fragmentos:

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– “Cyrano” fue premiada recientemente en Málaga y siendo éste, como otros de los premios recibidos con sus otras producciones, el resultado de un trabajo hecho con convicción, ¿Qué emociones experimenta?
Los premios siempre son una alegría, el 90% de los cineastas dicen: “yo no hago películas para lganar premios”, pero la verdad es que a todos los cineastas les gusta recibir premios. A mí me alegra mucho recibir el premio del público, por ejemplo, y curiosamente es el que más he recibido en mi vida con mis últimas películas. Hemos recibido varias veces el premio a la mejor película, al mejor director, al mejor actor, al mejor guión, pero el premio que más me emociona es el del público. “Tocar y luchar” ha ganado ya 5 veces este premio en distintos festivales, “Una casa con vista al mar” lo ganó 4 veces, “Cyrano” ya ganó uno y esos son premios muy hermosos para mí… los otros reflejan otras cosas. He sido jurado varias veces en mi vida y eso me ha permitido ver que son muy poco objetivos los jurados internacionales, privan muchas cosas antes que el arte y muy rara vez hay suficiente calidad humana, objetividad y transparencia como para que digan:”esta pequeña película merece un premio”. El premio al público, sin embargo, es un premio más real y por eso me encanta.

– ¿Cómo ve el movimiento de cine venezolano en la actualidad?

Extraordinario, estamos viviendo una especie de milagro. Comenzando el año fui un día a un cine importante de Caracas y habían 4 películas venezolanas en la cartelera y me dije: “esto debe ser un milagro”, porque ni en el momento de mayor optimismo me pude haber imaginado que eso pasara. Además, las cuatro funciones eran de géneros distintos… definitivamente una resurrección que tiene que ver con la aparición de nuevos rostros, de nuevas ideas, pero eso a su vez tiene que ver con las políticas de lo que está pasando, es decir, esto no pasaría sin una nueva ley de cine, sin FONPROCINE… por eso hay nuevos rostros y nueva gente apareciendo; desde este punto de vista me parece extraordinario lo que está pasando, sin dejar a un lado carencias que hay que atender como las del guión, por ejemplo. Me gusta del cine nacional el sentido crítico de la búsqueda, el saber que hay cosas que hay que arreglar; dejo a un lado la muy deleznable tendencia de la crítica, basada en la envidia, en la castración, a destruir; creo que le están haciendo mucho daño al cine nacional, sobretodo a los jóvenes cineastas. Diría también, que hay un sentido de autocrítica y de revisión que es maduro y que tiene que ver con renacer; técnicamente creo que hemos mejorado muchísimo también: ha habido una mejora importantísima en la calidad y en la factura de nuestros productos. Por lo general, ya la gente no se queja de la factura del cine venezolano y eso es trascendental, porque no podíamos exigirle al público que viera cine venezolano sólo por el hecho de que fuera venezolano, había que ofrecerle a la gente un cine que lo convenciera, porque el esfuerzo no está de parte del público, está de parte de los realizadores.

– ¿Cómo cree que será ese cine en los próximos 5 años?

Lo veo creciendo muchísimo, creo que van a pasar cosas muy importantes; evidentemente una producción mucho más grande y por ende, estadísticamente mejores películas, pero sobre todo, veo que van a aparecer rostros importantes muy jóvenes… transgresores, con proposiciones distintas y creo que muchos de ellos van a venir del interior, donde hay una relación más real con el país.

– ¿Qué podría decirle a los jóvenes venezolanos, a esos transgresores que están apareciendo?
Que hagan Cine Átomo, que no se detengan, que no esperen, que no se sientan frustrados por estrellarse una y otra vez contra el cine formal. Como segundo, les diría que las limitaciones ya no son externas, el Cine Átomo propone ya un cine que podemos salir a hacer ya, hoy mismo… ¡las limitaciones ahora son nuestras! Lo que hay que hacer ahora es sentarse a estudiar guión obsesivamente y recordar la frase muy repetida de Robert Mckee: “La gente siempre prefiere una mala historia muy bien contada que una muy buena historia mal contada”; tenemos que saber contar historias, tenemos que estudiar guión, dramaturgia formal para cine, dialoguismo… sino, no vamos a salir adelante. Por eso a esos jóvenes yo les diría: ¡gasten todo lo que tengan en comprarse libros, en bajar libros por internet, en fotocopias… ¡estudien obsesivamente!, porque si no no pueden salir al ruedo, y he usado una y otra vez un ejemplo que me parece ilustrativo: no podemos salir a dar un concierto, por mucho que tengamos oído musical, si no nos sentamos antes varios años; entonces, hay que sentarse a estudiar antes de dar el concierto. Para dar ese concierto ya todo está listo, el escenario del cine nacional ya es distinto: hay opciones como la de Cine Átomo para que salgan a hacer cine, las limitaciones ahora son nuestras, hay que estudiar para poder hacerlo.

– Con el paso del tiempo, ¿considera que seguirá dedicándose a la dirección o contempla la posibilidad de diversificarse hacia otras áreas de la actividad cinematográfica?
No, de dedicarme a algo va a ser siempre a la dirección, aunque me encantan otras cosas, de vez en cuando edito y compongo música para películas, por ejemplo, pero básicamente es dirigir y escribir lo que me anima. También me gusta mucho dar clases, porque eso me permite revisarme y sentarme conmigo mismo a confrontar otras ideas; además, creo que volviendo al tema de la responsabilidad del arte, es importantísimo también la docencia en América Latina; por eso he tratado de no abandonarla aún cuando mi agenda a veces sea difícil. Actualmente, estoy dando clases de la Escuela de Cine en Mérida, me parece importantísimo y también me divierte muchísimo hacerlo.

– ¿Cómo describe su labor de dirección?

Yo creo que en general, trato de dirigir historias que me conmuevan, que me permitan llegar a la gente a través de la emoción, partiendo de que somos latinoamericanos y que los latinoamericanos tenemos una percepción muy emotiva de la vida y creo que muy especialmente los caribeños. Trato también de crear mitologías del hombre común… creo que hay una especie de épica de la vida cotidiana, de la vida más sencilla, de un páramo o de la Habana o niños que tocan en una orquesta que los une y que une a la mayoría de la gente. Cada quien es Ulises a su propia manera y cada quien se lanza a la vida y tiene sus propias éticas, sus propias historias, batallas, eso me parece muy interesante y eso he tratado que sea una línea en el cine que hago.

– ¿Qué considera indispensable de una buena producción?

Creo que lo fundamental es el guión y sobre todo en el caso nuestro venezolano que es donde más débil somos y por tanto es donde más necesitamos esfuerzos, donde más necesitamos inversión, donde más necesitamos formación. Para mí el guión ocupa las 10 primeras prioridades del cine nacional, después de esas primeras aparecen otras, quizá la actuación, pero en general el guión es lo fundamental, porque es la historia que vamos a contar, el universo.

– ¿Cree que un mal guión puede ser salvado por una buena actuación?
Sí, pero si hay un mal guión, no hay un universo que estamos inventando y ese universo la gente no termina recibiéndolo o aceptándolo. Un mal guión es casi un mal irremediable. Por eso creo que es preocupante, sobretodo en el caso nuestro en el que tenemos una literatura contemporánea bastante pobre, que no es el caso de nuestros países vecinos; con lo cual el esfuerzo de los cineastas y de los escritores de cine venezolanos tiene que ser doble, porque tenemos que sobreponernos a ese vacío real. Esto que te menciono creo que tiene que ver con que llegado un momento, Venezuela perdió la relación con el país o mejor dicho, con la cultura nacional, con los venezolanos, con los pueblos, los barrios, con la verdadera esencia e identidad del país; entonces empezamos a producir un arte de un sector de Caracas y eso reflejaba solamente un sector de la sociedad, una visión parcializada y vacua de la realidad, una cultura que reproducía la cultura de otros lugares del mundo, lo cual es bastante triste. Eso ha producido un escenario delicadísimo en el cual no tenemos literatura contemporánea y por eso, es importantísimo el esfuerzo que estamos haciendo por tratar de formar a nuevos guionistas; es un esfuerzo grande y duro, porque no se logra de la noche a la mañana.

– ¿Qué temáticas cree que debe abordar el cine contemporáneo?

Yo te respondería que en América Latina, tiene una función particular, porque no es lo mismo hacer cine de este lado del mundo que en Escandinavia o en París, por ejemplo. Nuestro cine implica una responsabilidad social -y nuestro arte en general- que tiene que ver con la transformación y con la resurrección de nuestro país y de nuestro entorno latinoamericano… es imposible hacer un arte en sí en América Latina en este momento, al arte tiene que ver ineludiblemente con lo social y con lo que queremos decir. No estoy diciendo que el arte se subordina a lo social, pero estoy diciendo que el arte se tiene que inspirar en lo social.

– ¿Producciones que tenga en mente… que esté cocinando para empezar a rodar? Hay varias ideas, como siempre, pero yo quiero en este momento ser consecuente con Cyrano, porque creo que uno hace una película y debe llevarla hasta sus últimas consecuencias. Es una tendencia común que una vez que uno estrena, baja la guardia y no debe hacerlo; la película no se ha acabado y requiere tanto esfuerzo como cuando se estaba trabajando en ella, porque en esa película está el trabajo de mucha gente, incluido el Estado y si no se hacen esfuerzos para su difusión, no será vista y las películas tienen que ser vistas… tienen que ser llevadas a todos los escenarios posibles y no solamente a festivales. Sin embargo, como te dije, también hay otros proyectos, porque siempre trato de tener varias cosas en el horno para que una de ellas decida cuál quiere salir primero. Ahora mismo estoy produciendo una película de Cine Átomo que se está rodando desde hace dos semanas en Mérida, es una película dirigida por un muchacho de 22 años y es Cine Átomo clásico: un equipo técnico de 5 personas, todos ellos de 22, 23 años; tres de ellos alumnos y dos recién egresados de la escuela… brillantes… son una generación emergente, rigurosa, obsesiva, fantástica. La película se llama “El paraíso del más allá” y está protagonizada por Eric Wilpred, con las actuaciones de DJ 13, Ananda Troconis, Marisa Román y muy probablemente contará con un actor internacional.

© Corresponsal-NOTICINE.com

att:Marcela

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