“No creo en el diablo”: Édgar Ramírez


El actor venezolano, nominado al Globo de Oro y al Emmy, protagoniza el filme colombiano ‘Saluda al diablo de mi parte’.

Una nominación al Globo de Oro y otra al Emmy (los Oscar de la televisión) por su interpretación de Vladimir Illich Ramírez Sánchez, alias ‘El chacal’, proyectan al actor Édgar Ramírez como uno de los latinos más importantes del momento.

Este venezolano que comenzó en la década de los 90 su carrera en el cine y la televisión, ha logrado encontrar un buen equilibrio en las producciones que participa, pues asegura que más allá de querer una carrera internacional, su propósito es ser global. Es decir, lo que Ramírez quiere es viajar por todo el mundo y participar en proyectos que respeten la producción local y trabajar al estilo de Brasil, Inglaterra, Estados Unidos, Francia.

Precisamente fue ese pensamiento el que lo trajo a Colombia para trabajar con Juan Felipe y Esteban Orozco, los directores de ‘Al final del espectro’ que este viernes estrenan su segunda película ‘Saluda al diablo de mi parte’, que plantea un discurso sobre la capacidad que tiene el ser humano de perdonar o no, en un marco complejo como el proceso de reinserción a la vida común de los actores violentos del conflicto armado colombiano.

Elespectador.com habló con Édgar Ramírez sobre su personificación de Ángel en este filme colombiano, sobre ‘Carlos, el chacal’ y su papel en ‘Furia de titanes 2’.

Usted ya era un actor reconocido en Venezuela e internacionalmente ya había participado en proyectos de alto presupuesto, con actores y directores reconocidos. ¿Por qué aceptó participar en Saluda al diablo de mi parte?

Porque el guión es muy bueno y eso es lo que me incita a involucrarme en un proyecto. Además de ser una historia muy intensa, también me gustó que aunque yo venía de trabajar en películas más grandes, Esteban y Juan Felipe no se cohibieron de hacerme la oferta, eso demuestra una actitud ante la vida, y me gusta trabajar con gente valiente.

Los hermanos Orozco se quedaron sin presupuesto y les tocó parar la producción. En ese receso fue que usted filmó ‘Carlos, el chacal’. ¿Por qué aceptó volver y finalizar el rodaje?

El tema fue que tuvimos un problema de financiamiento, fue el año en que se cayó la mitad de la economía; pero era obvio que la calidad de la película no podía comprometerse. Entonces valía la pena esperar el tiempo suficiente para retomar el proyecto, pues aunque sólo faltaban diez días de rodaje, hacían falta escenas muy importantes.

Ahora estamos presentando una película, que en mi opinión, es bastante potente y maravillosa; porque ese tiempo sirvió para no sacrificar la calidad de la película, y para repensar algunos giros en la trama que mejoraron la calidad del filme.

¿Cómo construyó a Ángel?

No tengo una forma específica de abordar un personaje, pues cada uno es distinto y de alguna manera te pide cosas diferentes. Ángel es un personaje con profundas contradicciones y no hay una manera de acercarse a él sino abrazando todas esas contradicciones y dejando que el personaje sea quien de las claves de la interpretación.

¿Cuál fue el reto más difícil que enfrentó al interpretar a Ángel?

Uno de los retos más difíciles es que al comienzo de la película el personaje ya debía estar creado, pues no hay tiempo de dejarlo que evolucione ya que aparece y de una es sometido a una situación extrema que debe resolver.

Es allí cuando descubres la verdadera naturaleza de Ángel, un ser humano que no es lo suficientemente malo para ser considerado un diablo, ni lo suficientemente bueno para ser considerado un ángel.

¿Le hizo algunos cambios al personaje que habían creado Juan Felipe y Esteban?

Ángel estaba pensado como alguien muy reservado y a medida que fuimos grabando le quitamos diálogos porque el personaje me pedía más silencio; como si estuviera aguantando al máximo para no explotar, y yo pienso que esa tensión es justamente la que hace que los gritos los dé el espectador y no Ángel.

Por otro lado, en la investigación que hice aquí en Colombia con personas que viven el proceso de Justicia y paz, me di cuenta que los más concentrados en lo que se llama ‘operaciones negras’ tienden a ser personas de muy pocas palabras.

Usted se caracteriza por interpretar personajes fuertes y violentos. ¿Ángel sigue esa tendencia, o se diferencia en algo de sus anteriores papeles?

Cada personaje es diferente, no es labor de un actor etiquetar a sus personajes; pero tampoco puedo escapar de mis obsesiones. A mí me fascina y me conmueven los personajes intensos, pues tengo una fascinación por los incomprendidos, por los denigrados y los marginados

¿De dónde viene ese gusto o tendencia?

Yo, en lo personal, no le tengo miedo al tormento, a la oscuridad ni al dolor. Siento que los personajes que caminan entre la delgada línea del bien y del mal son los que me conmueven, son los que me tocan profundamente.

¿’Saluda al diablo de mi parte’ le interesó porque es un thriller o porque tiene un trasfondo con un problema social de Colombia?

Me interesó mucho ver cómo un thriller bien estructurado tiene conflictos universales y claro como perdón vs venganza, perdón vs olvido, impunidad vs justicia.

Estos debates pertenecen más a algo filosófico que a un debate coyuntural; pero cuando los veo insertados en un contexto específico como el proceso de desmilitarización colombiano me parece fascinante; porque al final lo que me parece muy potente de la película es que se puede contar una historia local de una manera absolutamente universal, sin contener una opinión política.

Usted combina dos líneas en su cine: Hollywood y cine independiente ¿Cuál es su filosofía para tener ese equilibrio?

Primero que todo tiene que ver con mi criterio como espectador. Cuando voy a cine a veces quiero ver una gran súper producción, pero a veces me levanto con ganas de ver una película muchísimo más directa, más intimista, así que estoy tratando de construir una carrera que corresponda a mis propios criterios como espectador.

Durante sus inicios como actor combinó proyectos venezolanos y extranjeros. ¿Piensa seguir esa tendencia?

Más que querer construir una carrera internacional, quiero construir una carrea global. Más allá de tener el privilegio de que mis películas puedan verse en todo el mundo, o en la mayor cantidad de territorios del mundo, para mí tiene que ver más con trabajar en la mayor cantidad de territorios.

Me gusta la idea de ir a un país y trabajar allí desde el punto cinematográfico de ese país. Me gusta poder trabajar en Francia de la misma manera que trabajo en Colombia, Estados Unidos, Inglaterra Argentina o Venezuela, donde pronto empezaré un proyecto.

Ahora que es uno de los actores latinos con más proyección y reconocimiento, ¿Cómo seguirá construyendo su carrera?

Me he vuelvo más exigente con las propuestas pero eso no significa que no puedo involucrarme en una película pequeña en Zimbabue. Mi gusto tiene que ver más con escoger los lugares donde quiero llegar con esos proyectos, así que no diré que como ya protagonicé ‘Furia de titanes 2’ sólo puedo hacer películas de US$ 200 millones.

¿Cuál es su papel en ‘Furia de titanes 2’?

Yo vengo de un cine muy naturalista y en esta me tocó interpretar a un dios, volar por el aire, lanzar rayos, provocar terremotos con mi puño. Nunca había estado en un proyecto así y me pareció interesantísimo. Yo soy Ares, el dios de la guerra, que no pelea para ganar sino por pelear por lo que representa el prototipo de la autodestrucción.

¿Considera que su papel en ‘Furia de titanes 2’ es la mejor oportunidad que ha tenido en Hollywood?

“El papel más importante”… esos son titulares que no son ciertos. No hay un papel más importante así como no hay un amor más importante. Para mí, el papel más importante siempre es el que estoy haciendo en ese momento porque vivo en el presente, aunque obviamente en mi carrera sí es muy importante porque es la primera vez que protagonizo una producción de Hollywood, junto con Sam Worthington, Liam Neeson y Ralph Fiennes.

¿Pensó que su interpretación como ‘El chacal’ le iba a dar el reconocimiento internacional que hoy goza?

Esas son cosas que no puedes anticipar, además que es peligroso aceptar un proyecto pensando en eso. Como dice John Lennon “la vida es lo que pasa mientras haces planes”. No hay nada que puedas controlar.

Lo importante es la experiencia que se vive a través del personaje, eso es lo que realmente importa, y esa es la razón primordial por la que me involucro en una película.

¿En qué motiva su carrera las nominaciones al Globo de Oro y al Emmy?

Es un gran privilegio porque me permite acceder a mejores oportunidades artísticas y me permite fortalecer el músculo para sacar adelante los proyectos en los que creo. Y eso es obviamente importante, y me compromete a hacer una exploración más profunda

Actualmente los estudios de televisión internacional realizan en Latinoamérica series de factura latina e internacional. ¿Estaría dispuesto a participar en alguna?

Tendría que ver qué tipo de proyecto es, si el personaje me gusta, no es un tema de formato, sino de complejidad narrativa; aunque por ahora mi foco está en el cine y no sé si podría comprometerme en un tiempo largo o indefinido a una sola producción, porque me gusta ir de un lugar de otro… no me veo cinco años representando un mismo personaje.

Fuente

Interview

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