“El personaje que está haciendo en Saluda al diablo de mi parte va a marcar bastante la carrera de Edgar Ramírez”

Carlos Esteban Orozco está en Venezuela para dictar un taller de guión en Viart, el Festival de Cortometrajes Estudiantiles de Caracas. En Colombia, su país, es conocido como el menor de los hermanos Wachozco. Así les dicen a él y a Juan Felipe Orozco. Carlos Esteban, como coguionista y creador de la música –al estilo hágalo usted mismo de John Carpenter–, y el otro como director, coguionista y productor, realizaron Al final del espectro en 2006, una película de suspenso y terror cuyos derechos fueron comprados por la productora de Nicole Kidman para hacer un remake estadounidense con ella como protagonista y Juan Felipe Orozco en la dirección, por petición expresa de la actriz.

También tienen un vínculo con Venezuela. Edgar Ramírez hace el papel protagónico en una película que aún ruedan en su país y que esperan estrenar en marzo, Saluda al diablo de mi parte. Esta vez Juan Felipe Orozco dirige y produce, y Carlos Esteban Orozco es guionista y también productor, aunque el segundo agrega que se involucran siempre en todos los aspectos de la realización, buscando entender la totalidad del proceso y gracias al conocimiento que ambos tienen de la tecnología. Se trata de un filme que en un principio fue del género PPP –plomo, puños y patadas–, como dijo en una ocasión Juan Felipe Orozco, pero que según Carlos Esteban ha evolucionado hasta convertirse en un drama con acción más complejo.

Juan Felipe Orozco es diseñador gráfico. Carlos Esteban Orozco es ingeniero de sistemas y trabajó en el Institute for Human and Machine Cognition en Estados Unidos, que se dedica a investigar la inteligencia artificial. Sobre el camino recorrido de la tecnología al cine, los proyectos que tiene en curso y el cine latinoamericano y los géneros, Vértigo conversó con Carlos Esteban Orozco.

—¿Hay alguna relación entre su trabajo como ingeniero de sistemas y en inteligencia artificial y el cine?

—No sé cómo pasó eso. Yo trabajé como ingeniero de sistemas y trabajé en un instituto de investigación en Estados Unidos en cosas relacionadas. Llegué a hacer un doctorado y todo en matemática e inteligencia artificial. Era mi expectativa pero me fui metiendo con el cine porque mi hermano es director. Empezamos a hablar mucho y a trabajar en unas historias, en unos guiones. Cuando me di cuenta, tenía un guión escrito y estábamos rodando una película, y nos fue de lo más bien. Es Al final del espectro, de la que luego Nicole Kidman se interesó en comprar los derechos con Universal. Terminé pasándome de un lado para el otro como en año y medio.

—¿Hay algo de su trabajo en inteligencia artificial que le haya servido en el cine?

—Hubo una película que escribí para televisión en Colombia, que se llama Anomalía perfecta, que no tenía mucho de inteligencia artificial pero sí de computación. Tal vez por eso no pegó mucho, pues fue para televisión y no la entendieron muy bien porque tenía una carga técnica importante. Por ahora no, pero espero trabajar un día en historias de ciencia ficción y poder usarlo, realmente, porque es un tema apasionante. Es también algo que está influyendo enormemente en el mundo. Mucho de la crisis ahora en Wall Street tuvo que ver con eso: agentes inteligentes que se estaban desarrollando para llevarlos a tomar decisiones en la bolsa. Uno no se da cuenta, pero ya está muy metida en nuestra vida.

—¿Por qué cree que en América Latina no se ha desarrollado la ciencia ficción tanto como en otros lugares?

—Tal vez es por la cultura de investigación de la gente. En otros países, más grandes, por el mundo en que se mueven, los escritores tienen amigos que trabajan en institutos, en proyectos, que siempre les están dando ideas. Yo, por ejemplo, cuando trabajaba en Estados Unidos, en un instituto de investigación, lo que hablaba la gente, en las reuniones en las que estábamos, todo era como de ciencia ficción. Había un proyecto de una gente que grababa las mejores sensaciones tuyas del día. Te pegan como unas cámaras, tenía unas cosas conectadas a la cabeza, cualquier sensación que te causara una impresión la grababan. Es como si te estuvieran contando una película, ¿cierto? La gente allá puede estar más en contacto con esas cosas innovadoras y revolucionarias. En Latinoamérica es más complicado que tengas contacto con los que trabajan en cosas que pueden parecer del futuro. Cuando Kubrick estaba trabajando en 2001… tenía asesores en el MIT. Estaba metido en el medio. Pero yo creo que en unos años tienen que empezar a salir esas cosas. Tengo esperanzas.

—¿Cómo va Saluda al diablo de mi parte?

—La película va muy bien. En este momento nos faltan nueve días de rodaje. Nos tocó suspender un tiempo por unos problemas de flujo de caja pero esperamos poder retomar a finales de este mes. Nos falta poco. Ya tenemos editado mucho de la película. Publicamos un primer trailer-teaser. Ha tenido buena acogida lo poco que hemos mostrado internacionalmente, y eso nos tiene muy contentos.

—¿Cómo ha sido el trabajo con Edgar Ramírez ?

—Muy bien. Edgar es una persona muy profesional, muy inteligente. Es una persona que siempre está aportando. También sabe hasta dónde llega sus posibilidades de aporte. No es una persona muy intrusita. Siempre está velando por el bien del proyecto. Entonces, en las reuniones siempre dice lo que le parece que está bien y lo que no está tan bien. Es un trabajo muy colaborativo. Y es un gran actor, en verdad.

—¿Por qué lo seleccionaron a él?

—Nunca lo esperamos. A nosotros a veces nos pasan esas cosas. Conocimos a Edgar en Colombia, una vez que estuvo allá promocionando Vantage Point. Nosotros trabajábamos en ese momento con otro actor que tuvo unos problemas con las fechas y nos quedamos como en el aire. Estábamos como “¿hablamos con Edgar; no hablamos con Edgar?” “¿Le gustará?” Le presentamos el proyecto, y de una, se metió con todo el corazón. La verdad ha sido un placer poder trabajar con él. Vas a ver que el personaje que está haciendo en El diablo… va a marcar bastante la carrera de Edgar Ramírez.

—¿Cómo va el remake de Al final del espectro?

Muy bien. Imagino que sabes que tuvimos todos los tropiezos inimaginables. Por ejemplo, una huelga de guionistas en Estados Unidos. Eso no es normal y nos atrasó. Luego Nicole Kidman, que se suponía que no podía tener hijos, quedó embarazada. Eso nos paró un poco, pero el proceso va. Hay contratos firmados, ha habido adelantos, porque Felipe es el director. Nos dijeron la semana pasada del estudio que más o menos en tres semanas el guionista estaba entregando el guión de la película. El título todavía no se conoce. Hubo un enredo con Alone. Al final del espectro en varias partes aparece como Alone. Esa es otra película que están haciendo, un remake o una cosa así. Pero creo que van a conservar el título en inglés: The Spectrum o The End of the Spectrum. El productor dice que quieren hacer la película pronto. Espero que a finales de año, o a comienzos del próximo, empiece la etapa de preproducción del proyecto.

—Viene a dictar un taller de guión. Hay un lugar común en las críticas al cine latinoamericano: la debilidad de los guiones. ¿Es esa su opinión?

—Mucha gente dice que el problema realmente es el guión. Pero hay un problema más grande todavía, y es que no se ha trabajado en la profesionalización del oficio en general. Los directores tienen que trabajar en comerciales, los guionistas difícilmente pueden trabajar todo el tiempo en esto y siempre necesitan otras fuentes de ingreso. Hay como unos huecos que te impiden poder dedicarte de lleno a esto. Creo que también hay que trabajar en la cultura de que un guión no es cualquier cosa. Es una tarea dura, como hacer una sinfonía, algo realmente complejo. Si piensas dedicarte a eso tienes que realmente trabajar y entender las cosas. Por eso uno a veces ve películas en Latinoamérica y dice: “Le falta al guión”. En Estados Unidos y en Europa hay películas que no son buenas, tal vez no son interesantes pero técnicamente están muy bien hechas. Uno a veces ve una película cotufera, esas de cartelera a las que uno va por entretenimiento solamente, pero están bien dirigidas, están bien fotografiadas, el guión no es genial pero funciona. Es oficio, no sólo es el corazón, y es una responsabilidad con el espectador hacer una película que esté bien contada. Por más inteligente que sea o más densa que quiera ser, la persona tiene que estar todo el tiempo pendiente de lo que va a pasar.

—Obviamente eso es algo que ha entrado fuerte en América Latina, y han salido escritores grandísimos. Está Guillermo Arriaga, en Argentina hay unos monstruos que están muy por encima en el mundo. Hay gente que se ha metido, y se está dedicando y hace el oficio. Si uno es escritor de cine tiene que estar escribiendo, y el problema es que vos necesitás una industria para que siempre estés trabajando en eso. Si uno hace una película, y la ruedan, y después a los cuatro años haces otra y la próxima la ruedas a los seis, estás en un mundo suspendido. A medida que se vaya creando una dinámica mucho más ágil, todo va empezar a fluir mejor. En Colombia, por ejemplo, hace 5 años se hacían muy pocas películas, 1 al año o cada 2 años. Ahora estamos trabajando en 12, 13, 14 películas al año. Eso hace que el escritor pueda seguir escribiendo. Ya hay músicos para cine. Se va dando el oficio y eso va ayudando a que las películas estén cada vez un poco mejor contadas, y construidas y todo eso. Además, entre más películas haya, va a haber películas más variadas, y películas muy malas y muy buenas. Pero, por más malas que sean, van a tener unos estándares de exigencia. Antes no. Salía una película y podía tener problemas de sonido. Ahora te están exigiendo. Todo se va metiendo en un motor muy interesante.

—Usted trabajó terror y suspenso en Al final del espectro. Su hermano definió Saluda al diablo de mi parte como una película PPP: plomo, puños y patadas. ¿Cuál cree que puede ser el aporte de los géneros al cine Latinoamericano?

—Al comienzo queríamos hacer una película PPP. Pero, a medida que vas trabajando, el proyecto te va pidiendo cosas, te va pidiendo seriedad. Al final terminamos haciendo una película que es un drama. Tiene acción, va a haber balas, puños y todo, pero ya tiene una carga dramática mucho más fuerte porque la misma historia lo fue pidiendo. Yo no soy fanático de los géneros. Pienso que una película tiene que ser generalmente multigénero: tienes que reír, tienes que llorar, te tienes que asustar. El suspenso es también primordial en una película. No me refiero a que al personaje lo vayan a matar. Los niños del cielo es una película que te tiene todo el tiempo así.

—Volviendo a la pregunta, creo que los géneros son muy importantes, en el sentido de que te pueden ayudar a variar la forma de contar las historias y a tener apoyos. Cuando hicimos Al final del espectro y estábamos comenzando en el cine, nos agarramos del género del suspenso y del terror en parte. Eso nos sirvió para entender cómo es la narrativa, como debía ser lo que queríamos contar. Hay películas que te guían también por dónde debes ir. Ahora estoy trabajando en dos comedias y en un drama, y cuando uno dice “es una comedia”, empieza a cogerle el sabor al asunto. No es porque ya todo esté contado sino porque uno sabe de lo que está hablando. Hay películas mucho más complejas de contar, películas como American Beauty, donde uno se ríe pero también siente otras cosas. Esas son todavía mucho más interesantes porque tienen más matices. Pero son más delicadas, porque uno se pregunta si una escena puede estar o no, porque tampoco son tan comedias. Hay que jugar con eso.

Fuente ; revistavertigo.info.ve


“The character he’s playing in Saluda al diablo de mi parte (My regards to the Devil) will mark enough the career of Edgar Ramirez”

Carlos Esteban Orozco is in Venezuela to give a script workshop in Viart, the Student Shorts Festival. In Colombia, his country, he is known as the youngest of the Wachozco brothers. That’s how he and Juan Felipe Orozco are called.

Carlos Esteban, co scriptwriter and music creator, -in the best John Carpenter’s “do it yourself” way – and director, co scriptwriter and producer, the other, made Al final del Espectro in 2006, a thriller and horror film, which rights were bought by Nicole Kidman’s producer to film the American remake with her as protagonist and Juan Felipe Orozco as director by express request of the actress.

They also have a link with Venezuela. Edgar Ramirez stars in a film they’re still shooting in their country, that they hope to release in March, Saluda al diablo de mi parte (My Regards to the Devil).
This time, Juan Felipe Orozco directs and produces it, and Carlos Esteban Orozco is its scriptwriter and also producer, though the second one adds that they both always get involved in all the aspects of the making, in the search of understanding the whole process and thanks to the knowledge they both have of technology.
It’s a film, that started as a BFK –bullets, fists and kicks- as Juan Felipe Orozco once said, but that according to Carlos Esteban, has evolved to become a more complex action drama.

Juan Felipe Orozco is a graphic designer. Carlos Esteban Orozco is a systems engineer and worked at the Institute for Human and Machine Cognition in the United Sates, that researches artificial intelligence.
Vertigo talked with Carlos Esteban Orozco about the path from technology to cinema, ongoing projects and Latin-American cinema and genres.

– Is there any connection between your job as a systems engineer, artificial intelligence and cinema?

-I don’t know how it happened. I worked as a systems engineer at a research institute in the United States on related stuff. I have a doctorate in math and artificial intelligence. That was my expectation, but I started to get involved in cinema because my brother is a director. We started to talk a lot and work on some stories, scripts. When I realized it, I had written a script and we were making a film, and everything turned out alright. It’s Al final Del Espectro, in which later, Nicole Kidman, along with Universal, got interested in buying the rights. I ended going from one place to the other in a year and a half.

– Is there anything of your work with artificial intelligence that turned out to be useful in cinema?

– There was a film that I wrote for the Colombian television, called Anomalía Perfecta, that hadn’t much of artificial intelligence, but it had a lot about informatics. Perhaps it wasn’t very popular because it was made for TV, and people didn’t understand it quite well, because it had an important technical load. Not now, but I hope to work on sci-fi stories one day and use it, really, because it’s an impassioned theme. It’s something that is enormously influencing the world as well. An important part of the actual Wall Street crisis had to do with it: intelligent agents developing to take decisions on the stock. We don’t notice it, but it’s already inserted in our lives.

– Why do you think that science fiction has not evolved much in Latin America as it has in other countries?

– Perhaps because of people research culture. In other countries, bigger ones, due to the world they live in, writers have friends working at institutes and projects that are constantly giving them ideas. For example, when I worked at the United States, at a research institute, what people talked about in meetings was science fiction like. There were some people that had a project that recorded your best sensations of the day. Some kind of cameras were stuck on you, and connected to your head, any sensation that caused you an impression was recorded. Sounds like I’m relating you a movie, doesn’t it? People there are more in touch with those innovative and revolutionary things. In Latin America it’s more complicated to be in touch with persons that work on things that may look to come from the future. When Kubrick was working on 2001… he had advisers from the MIT. He was in the theme. But I believe that those things will start to come out in a few years. I have hope.

– How is Saluda al Diablo de mi parte (My regards to the Devil) going?

– The film is going very well. We have nine days of shooting left at this moment. We had to stop temporarily because of some problems with the cash flow but we hope to continue by the end of this month. There’s so little left. We already have a lot edited. We published a first trailer-teaser. What we screened abroad had a nice welcome, and that makes us glad.

-What was working with Edgar Ramirez like?

– Very good. Edgar is a very professional person, very smart. He’s a person that is always contributing. He also knows where his contribution ability can reach. He’s not a very intrusive person. He’s always looking for the project’s well being. So at the meetings, he always says what seems right to him and what doesn’t. It’s a very collaborative work. And he really is a great actor.

– Why did you choose him?

– We never expected it. Sometimes, those things happen to us. We met Edgar in Colombia when he was there to promote Vantage Point. At that time, we were working with another actor that had some problems with the dates and we were left hanging in the air. We were like “Do we talk with Edgar or not?” “Will he like it?” We introduced him the project and he got involved at once with all his heart. It really has been a pleasure to work with him. You’ll see, the character he’s playing in Saluda al diablo de mi parte (My regards to the Devil) will mark enough the career of Edgar Ramirez.

-How’s the remake of Al Final del Espectro going?

-Very well. I believe you know we had all kind of unimaginable obstacles. For example, there was a scriptwriters strike in the United Sates. That’s not normal and it delayed us. Then, Nicole Kidman, who was supposed couldn’t have kids, got pregnant. That stopped us, but the process is ongoing. There are signed contracts; there have been advances, because Felipe is the director. The studio told us last week that the scriptwriter is delivering the screenplay in about three weeks. The title is still unknown. There was a mess with Alone. Al final del Espectro appears in various places as Alone. That’s another film that’s being shot, a remake or something like that. But I think they’re keeping the title in English. The Espectrum or The End of the Spectrum. The producer says they want to make it soon. I hope the preproduction of the project starts by the end of the year or the beginning of the next.

– You come to give a script workshop. There’s something in common among criticism of the Latin American cinema: the weakness of the scripts. Is that your opinion?

– There are a lot of people that say the real problem is the script. But there’s a bigger problem yet, and it’s that it has not been considered a profession. Directors have to work on commercials, scriptwriters find it difficult to work on this full time, and they always need another income. There are holes that keep you apart from doing this full time. I also think that, from the cultural point of view, a script is not just anything, and that’s something it has to be worked on, as well. It’s a hard work, like creating a symphony, something really complex. If you’re going to do it, then you really have to work and understand those things. That’s why sometimes, when you watch a film in Latin America, you think “There’s something missing in the script”. In the United States and Europe, there are films that aren’t good or interesting, but they’re technically very well done. Sometimes, you watch a movie, those you only watch to pass the time, but they’re well directed, the photography is fine, the script is not brilliant, but it works. It’s a profession, not just heart, and there’s always the responsibility to tell a story well to the audience. As intelligent the film might be, or as dense it wanted to be, people have to be expecting what’s going to happen next all the time.

Obviously that’s something that have been penetrating into Latin America, and gave great writers, such as Guillermo Arriaga, in Argentina there are some monsters, that are above everyone else in the world. There are people in the industry that are working and making of it a career. If you’re a scriptwriter, you have to be writing, and the problem is that you need an industry for you to be constantly working on it. If you write a film, it is shot, and then, four years after you write another one, and the next one it is shot in six years, you’re left hanging in the air. As a more agile dynamic is created, the better everything will flow. In Colombia, for example, five years ago very few films were made, one a year or every two years. Now, we’re working on twelve, thirteen, fourteen films a year. That’s what keeps a writer writing. Now there are musicians in the industry as well. A profession is forming and that helps the movies to be better each time, and all like that.
Besides, if there are more films, they’ll be more varied, very good ones and very bad ones as well. But as bad they turn out to be, there will be demand standards. It wasn’t like that before. A new film could have sound problems. Now you’re being demanded. Everything is falling into a very interesting engine.


– You worked with horror and thriller in Al Final del Espectro. Your brother defined Saluda al diablo de mi parte (My regards to the Devil) as a BFK film – bullets, fits and kicks. In your opinion which is the contribution of genres to the Latin American cinema?


-At the beginning we wanted to make a BFK film. But as you’re working, the project itself starts to ask you for things, it request you seriousness. So we ended making a drama. It has action, there will be bullets, fists and everything else, but it already has a stronger dramatic charge, because the film itself requested it. I’m not a genre fan. I think that, generally, a film must be multigenre: it has to make you laugh, it has to make you cry, and it has to make you scared. The suspense is also primordial in a film. I’m not talking about the character getting killed: Los Niños del Cielo is a film that keeps you feeling like that all the time.

-Going back to the question, I think genres are very important because they can help you to vary the way of telling stories, and find support. When we made Al Final del Espectro, we were beginning our careers in the industry, we hold on partially to the thriller and horror genres. This was helpful to understand how narrative was like, how what we wanted to tell should be like.
There are films that lead you where you should go too. Now I’m working on two comedies and a drama, and when you say “is a comedy”, you start to taste its flavor, not because everything is already told, but because you know what you’re talking about. There are much more complex films to relate, films like American Beauty, that makes you laugh, but also makes you feel other things. Those are even much more interesting films because they have more shades. But they’re more delicate, because you ask yourself if one scene should remain or not, because they’re not so comical either. You have to play with that.

Source ; revistavertigo.info.ve

Thanks for the Translated into English by Maria Jose (wintry_eve)


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